“Me gusta que un diseño sea semánticamente correcto, sintácticamente
consistente y pragmáticamente entendible. Me gusta que sea visualmente
poderoso, intelectualmente elegante y atemporal.”
El diseñador Maximo Vignelli apunta tres aspectos que considera importantes en la creación y desarrollo de un diseño destinado a la comunicación: el aspecto semántico, el aspecto sintáctico y el aspecto pragmático.
La semántica,
aplicada al diseño, sería la búsqueda del significado de aquello que vamos a
diseñar. Lo primero que se hace al iniciar un nuevo encargo de diseño, ya sea
gráfico, de producto, de exposición o de interiores, es buscar el significado.
Dependiendo del
tema la investigación puede tomar muchas direcciones. Podría ser una
investigación en busca de más información sobre la empresa, sobre el producto,
sobre la posición en el mercado de lo que vamos a diseñar, de la competencia,
sobre sus destinatarios o sobre sus usuarios finales, o incluso, la
investigación podría derivar hacia el significado real del objeto.
La semántica será lo que siente las bases reales para un correcto diagnóstico de los proyectos. Se convierte en un componente crucial del proceso natural del diseño y del punto de partida para diseñar algo. La semántica también nos indicará la forma más apropiada para el tema particular que estamos interpretando o transformando de acuerdo con nuestras intenciones.
En diseño, la
semántica significa también entender el tema en todas sus posibles variables;
relacionar el mensaje entre el que lo envía y el que lo recibe, de tal forma
que tenga sentido para ambos. Significa diseñar algo que tiene un significado
que no es arbitrario, que tiene una razón de ser, algo en lo que cada detalle
responde al significado o posee una propuesta precisa para unos precisos
destinatarios.
En cuanto a la
sintaxis, como otro aspecto del proceso de diseño señalado por Vignelli, su
esencia está en la disciplina que controla el uso adecuado de la gramática en
la construcción de frases y la articulación de un lenguaje. El diseño también
ha de tener su propia sintaxis, compuesta a su vez de muchos elementos.
La consistencia
de un diseño vendría dada por la relación apropiada de varios de esos elementos
sintácticos en el proyecto: cómo se relacionan y congenian la tipografía con la
retícula y con las imágenes a lo largo de todas las páginas de una publicación.
O cómo el tamaño de las letras armonizan o contrastan entre sí. O cómo las
fotografías combinan adecuadamente
unas con otras y cómo se relacionan en todo el conjunto del proyecto. Una sintaxis consistente es de vital importancia en diseño gráfico como
en cualquier otro esfuerzo o iniciativa humana.
El componente
pragmático es también decisivo en el proceso de diseño. “Lo que hagamos, si no
es entendido, falla en la comunicación, y por lo tanto es un esfuerzo inútil”,
sostiene Vignelli.
Lo que se diseñe
debe pensarse de forma semánticamente correcta y sintácticamente consistente,
pero si en el momento decisivo, no se entiende, el resultado o el significado
de todo ese esfuerzo, el trabajo al completo resultará ineficaz. Lo pertinente para Vignelli es buscar la
claridad: “Nos gusta la complejidad pero odiamos las complicaciones.”
La disciplina del diseño
Vignelli en su
Canon hace referencia también a la disciplina en el diseño, entendida como un
conjunto de reglas auto impuestas, de parámetros con los que operar; una maleta
de herramientas que ayuda a diseñar de una forma consistente desde el principio
del proceso hasta el final. Una disciplina entendida también como una actitud
que nos proporciona la capacidad de controlar nuestro trabajo creativo,
aportando una continuidad y evitando la fragmentación.
La responsabilidad social del diseñador
Y junto a la
disciplina, Vignelli reclama también la responsabilidad del diseñador, como
otra forma de disciplina. Esta responsabilidad profesional se manifestaría en
tres vertientes distintas:
- Responsabilidad
con nosotros mismos, con la integridad del proyecto y de todos sus componentes.
- Responsabilidad
con el cliente, para solucionar el problema de forma económica y eficiente.
- Responsabilidad
con el público, el consumidor y el usuario final del diseño.
Esta
Responsabilidad Social ha de convertirse en elegancia intelectual en el diseño. “Es nuestra conciencia cívica, nuestra responsabilidad social, nuestro sentido
de la decencia, nuestra forma de concebir el diseño, nuestro imperativo moral.
No es un estilo de diseño, pero es el más profundo significado y la esencia del
Diseño”, afirma Vignelli.
Muy a menudo la gente piensa que el Diseño es un estilo particular. El Diseño es una disciplina, un proceso creativo con sus propias reglas, que controla la consistencia de sus propuestas para conseguir un objetivo de la forma más directa y objetiva posible. Sin embargo, esta visión generalista de Vignelli choca con una tendencia cada vez más habitual que conduce hacia la especialización en campos concretos y específicos del diseño, que requieren el conocimiento y el uso de tecnologías cada vez más complejas y renovadas.
Muy a menudo la gente piensa que el Diseño es un estilo particular. El Diseño es una disciplina, un proceso creativo con sus propias reglas, que controla la consistencia de sus propuestas para conseguir un objetivo de la forma más directa y objetiva posible. Sin embargo, esta visión generalista de Vignelli choca con una tendencia cada vez más habitual que conduce hacia la especialización en campos concretos y específicos del diseño, que requieren el conocimiento y el uso de tecnologías cada vez más complejas y renovadas.
Las dos preguntas que planteo son:
¿Debe el diseñador mostrar un estilo determinado?
¿Es bueno para el diseñador especializarse?
PDF del Libro de Máximo Vignelli



